Llegó al taller así como la veis, solamente con el armazón de madera, desprovista de personalidad, a medio lijar y sin ningún encanto. Perfecta para empezar a trabajar.
El dueño quería que siguiera teniendo ese toque antiguo pero con un nuevo tapizado, ya que el original era de tercipelo rojo, demasiado anticuado.
Tras un buen lijado para eliminar los restos de barniz empezó lo divertido, el tapizado. Como había llegado desmontada no estaba muy claro como estaba colocado el tapizado original así que comenzé desde el principio. El asiento sobre una base de madera, ya que al ser una silla bajita es más aconsejable para que sea más resistente. La espuma y el relleno darán la forma al asiento y al respaldo.
| Recortar la espuma a la madida del asiento |
| Descalzadora en proceso de tapizado |
Una vez preparada lo difícil es elegir la tela. Cuando vas a comprar una tela y alguna a primera vista te encanta sin duda hay que comprarla. Así pasó con la tela que elegí. Aunque la dueña me trajo una que ella creía que era bonita... al final eligió la que la acomsejé, porque esta tela es realmente bonita para esta descalzadora.
Y así es como ha quedado la descalzadora. Tapizada y barnizada, preparada para que su dueño la disfrute.
| Descalzadora tapizada |
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